miércoles 2 de junio de 2010

Correspondencia 9

Sergio Vladimir Morales Ortega, maestro misanteco instalado en la huasteca veracruzana, escribe para esta columna.

Desde la huasteca veracruzana, 23 de mayo de 2010

Amigo Aníbal:

Como tú ya sabes, soy misanteco y docente de Telebachillerato, mi país siempre ha sido parte de mis más grandes preocupaciones, mi labor en las aulas es formar gente que transforme sus vidas y mejore su entorno en todos sus aspectos: económicos, social, educativo, ambiental, etc. Hago las cosas bien, llevando a que mis alumnos hagan conciencia de su quehacer para su superación personal. Te comento esto pues así es mi lucha, mi revolución es allí en el aula, en las mentes jóvenes, en despertar en ellos la crítica con sus respectivas propuestas al cambio, pues una crítica simple no vale nada sin su respectiva propuesta.

Al nacer mi hijo, mi revolución ha salido de las aulas, mi revolución se volvió más exigente, mi revolución se volvió más rebelde, mi revolución está mandando a la chingada los miedos y sus prejuicios. Mi pequeño y su ternura me han dado las fuerzas y ha aumentado mi preocupación para cambiar este México jodido, que se jode cada vez más.

México es el país donde pasa todo y no pasa nada, y sabes ¿por qué no pasa nada? Porque todos estamos muy cómodos o porque tenemos miedo a las amenazas. Porque tenemos miedo que nos lleguen a descuartizar o que nos cuelguen de los puentes. Que golpeen a nuestras familias o que secuestren a nuestros hijos. Que nos torturen para desertar de la lucha. El pueblo no se manifiesta con valor pues también está el miedo que nos dejó el fatídico 68.

Con gran tristeza me duele ver que como pueblo hemos dejado a México caer libremente a lo más vil , a lo más vergonzoso, y lo peor es que buscamos a quien echarle la culpa en donde el único culpable de esta desgracia es el pueblo mismo, nosotros los elegimos y decimos que: “el señor diputado local no cumplió con sus funciones”, “que el señor alcalde se tranzó toda la lana y que por borracho se la bebió”, “que el Director de obras públicas y los regidores se llevan la lana de las arcas”, “que el señor Gobernador es un mafioso y va a dejar al estado en banca rota”, “que de los tres candidatos que están al gobierno de Veracruz uno se enriqueció de la noche a la mañana como secretario de finanzas, que el otro es un pederasta y el otro solo usa al partido como negocio familiar”.

¿Cómo es posible esto amigo? Mira qué clase de personas están contendiendo, y lo peor es que los estamos dejando. Todo pueblo tiene el gobierno que se merece.

El remedio somos nosotros, nosotros el pueblo, debemos exigir, ya levantarnos de nuestra butaca de espectadores, de simples voyeristas políticos, reaccionar y dejar de ver a la mochada, al compadrazgo, al palancazo como la manera de mejorar, pues estas actitudes solo benefician a unos cuantos y a la sociedad la deterioran. Despertemos, somos muchos los que queremos el cambio, los que queremos que nuestros hijos vivan, rían, corran en unas calles seguras, pavimentadas, llenos de esperanza de vida no como las que ahora se construyen llenas de miseria.

Ya no es suficiente sentarse a escribir en contra de fulanito y perenganito, es ya tiempo de salir, de marchar, de gritar, de colaborar, es tiempo que esos politiquillos miserables vean que los que mandamos somos nosotros, los que pagamos sus salarios, los que cada mes y cada año estamos pagando los impuestos. Y recordar que somos mayoría.

Con todo lo que está pasando, de verdad, ya no me siento orgulloso de mi México.

Un fuerte abrazo y se te estima demasiado.

Sergio Vladimir Morales Ortega